Estimado amigo, aprovecho para responder al debate que se suscitó en relación a la opinión de un marxista llamado Juan Carlo Pérez Soto y su postura crítica ante el capitalismo:
http://m.youtube.com/watch?v=4Fjdep4Xh48&desktop_uri=%2Fwatch%3Fv%3D4Fjdep4Xh48
También te comento que leí el texto de ese autor intitulado: "Adversus. Foucault-Laclau-Bataille-Benjamin". Y de esos autores que Pérez Soto critica únicamente haré la defensa de Bataille.
¿Qué "riqueza real" puede producir alguien que lleva años tratando de estudiar los 40 años que le llevaron a Marx escribir su obra?
Si jugamos con la utopía que Pérez Soto propone y pensamos que en este momento las sociedad se vuelca comunista. ¿Cuántos de los que vivimos en la ciudad podemos producir "riqueza física", "riqueza real"? Quiero ver si el mismo Pérez Soto seria capaz de ello, probablemente con una jornada reducida de trabajo ya no le quedaría tiempo de ejercitar en su tiempo libre su oficio de sociólogo o filósofo, es probable que su viejo cuerpo no le aguante el ritmo de trabajo. Hablo en el mismo tono que este autor el cual prefiere debatir con violencia, según sus propias palabras.
Es cierto que actualmente se ha "estupidizado" el trabajo con las subcontrataciones, es un hecho que no puede negarse. El problema que está de fondo es que lo que Pérez Soto llama la "tendencia a la baja de la tasa de ganancia" que en ese sentido puede traducirse por la pérdida. Parece que los sistemas capitalistas se las han arreglado con estas pérdidas de una u otra manera. Lo problemático está la noción de pérdida en un sistema comunista. Pensemos en un loco; ¿quién puede obligar a un loco a producir "riqueza real"? ¿Qué pasa con la gente que no produce "riqueza real" en un sistema comunista? Si todo se ha descentralizado entonces no tiene caso que existan hospitales psiquiátricos... es más, siguiendo a Pérez Soto, imaginemos que hay hospitales psiquiátricos, de alguna manera es un servicio médico que NO DEBE COSTAR, ¿pero la gente podría sostener un servicio que aunque no se pague genera gasto?
Actualmente esos servicios los pagan los ciudadanos con los impuestos que cobra el Estado. El Estado se ocupa de toda la infraestructura y el sistema de los servicios médicos. ¿Los ciudadanos podrían hacerlo por sí mismos? Podemos pensar que sí, pero ¿cómo?
Pérez Soto es incapaz de plantear la pérdida en un sistema comunista. ¿Los servicios no pagados son pérdidas, son ganancias? Es un problema que la manifestación de una utopía no alcanza a mirar.
La "riqueza física" o "riqueza real" en un sistema comunista como la llama Pérez Soto no deja de estar en el terreno de lo útil, de una utilidad material.
Es aquí donde Bataille denuncia lo siguiente:
"Cuando el sentido de un debate depende del valor fundamental de la palabra "útil", es decir siempre que se aborda una cuestión esencial relacionada con la vida de las sociedades humanas, sean cuales sean las personas que invierten y las opiniones representadas, es posible afirmar que se falsea necesariamente el debate y se elude la cuestión fundamental" (Bataille [1933]1987:25)
En teoría cualquier sistema económico tiene como fin un placer atemperado. Cualquier indicio de un placer violento es percibido como patológico, nos dice Bataille. El placer violento no produce "riqueza real". ¿Qué hay de la prostitución en un sistema comunista? ¿También es un servicio que debe de ser gratuito?
La utopía de Pérez Soto está inmersa en lo que Bataille llama la "consumición" (consommation). Lo que podría ser la noción de gasto está desdeñado al "tiempo de trabajo libre". Se le ha dado una importancia secundaria a la noción de gasto improductivo, una importancia atemperada.
El capitalismo finge pagar el gasto improductivo. Lo que está de fondo en ello son negociaciones para que sus pérdidas sean mínimas, para que una empresa, por ejemplo, invierta poco dinero en el gasto improductivo y pague el mínimo de impuestos requeridos, es simplemente un señuelo, es la protección contra la pérdida.
Hay sociedades donde el gasto improductivo (o simplemente gasto), es muy importante. Sociedades en las que el jefe de un grupo social sacrificaba un número de esclavos frente al jefe enemigo. Éste último estaba obligado a sacrificar un número de esclavos mayor al de los esclavos sacrificados por su rival. Ahí la consumición no es lo primordial. Lo que parece ser lo primordial es el equilibrio que genera el gasto. Vemos que en el capitalismo el gasto o la pérdida genera crisis, a veces crisis devastadoras. En la utopía comunista el gasto está atemperado y sigue estando subordinado a la consumición.
Dice Bataille que en Europa antes del cristianismo el Estado pagaba los excesos del pueblo, por ejemplo, espectáculos o fiestas rituales. Fue la llegada del cristianismo la que privatizo esas prácticas, condición de no codiciar la riqueza, los fieles cristianos no pudieron exigir al Estado los recursos para continuar con las tradiciones de exceso. Así, se devela que el capitalismo y el comunismo están atados a esta base cristiana, a esta base de privatización de los excesos o la discreción burguesa que es también el motor se su hipocresía.







